UNIDAD IX. PREVENCIÓN DE RIESGOS EN EL USO Y MANEJO DE PLAGUICIDAS

Objetivos de aprendizaje | Introducción | Responsabilidad del estado | Responsabilidad de los empleadores | Responsabilidad de los trabajadores y la comunidad | Bibliografía

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Objetivos de aprendizaje

Al concluir esta unidad, se espera que el estudiante esté en capacidad de:

  • Explicar las responsabilidades generales que le competen al estado, a los patronos, a los trabajadores y a la comunidad en materia de prevención de riesgos asociados a los plaguicidas.
  • Enunciar las medidas específicas de prevención que se deben recomendar en cada uno de los niveles: el estado, los patronos, así como los trabajadores y la comunidad.
  • Reconocer su propia responsabilidad en la prevención de riesgos asociados con los plaguicidas.

I. Introducción

¡FELICITACIONES!, ha llegado usted a la última unidad del curso, que no por ser la última es la de menor importancia. Al contrario, la prevención de riesgos en el manejo de plaguicidas es uno de los temas fundamentales desde el punto de vista de la salud pública.

Esta unidad tiene un enfoque muy amplio y debería ser motivo de un curso completo; sin embargo, hemos resumido su contenido con el fin de ofrecerle la información mínima que usted debe conocer. Estamos conscientes que hay mucha información que no pudimos cubrir, pero hemos incluido una amplia lista bibliográfica para los interesados en profundizar en este tema.

El contenido se divide en tres grandes secciones, abordadas desde el punto de vista de las responsabilidades del estado, del empleador y de los trabajadores y la comunidad en la prevención de riesgos.

Para cada una de las secciones se ofrece primero la información básica y luego la información específica que usted debe recomendar a los usuarios. La división del tema ha sido hecha con fines docentes, lo cual no implica que lo indicado en una sección no sea aplicable a las otras dos.

Con estas aclaraciones en mente, le invitamos a que inicie el estudio de su última unidad del curso.

¡ANIMO!

II. Responsabilidad del estado en la prevención de riesgos asociados a los plaguicidas

Se sabe que han ocurrido gran número de envenenamientos en todas las etapas comprendidas desde la síntesis hasta el uso y desecho final de los plaguicidas. Hoy en día, la mayoría de los países del mundo poseen alguna reglamentación oficial sobre las pruebas, producción, formulación, transporte, compra y venta, uso y desecho de plaguicidas. La uniformidad internacional en estos aspectos cuenta con el apoyo de Organismos Internacionales como: la OMS, la FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), GIFAP y otras organizaciones similares, sin embargo, aún persisten las diferencias. En algunos países, la reglamentación es forzosa y en otros puede ser voluntaria. En general, la legislación es más avanzada que su puesta en práctica y, por lo tanto, aunque exista buena reglamentación en algunos países diariamente ocurren numerosos envenenamientos que podrían haberse evitado. No son raras las intoxicaciones por plaguicidas que ocurren por hacer caso omiso de las recomendaciones de precaución o por mal uso.

La legislación sobre el control de plaguicidas es inevitablemente compleja, debido a las innumerables maneras en que estos productos pueden afectar al ser humano en su salud y bienestar y al ambiente. Los envenenamientos accidentales y ocupacionales con plaguicidas, así como los riesgos potenciales debido a la contaminación ambiental relacionada con su uso, se han convertido en un problema de máxima importancia para las autoridades, en particular para las encargadas de proteger la salud pública. Existen pocos programas nacionales dedicados a informar, verificar y cuantificar las intoxicaciones en seres humanos por plaguicidas, así como sus efectos residuales.

Muchos países reglamentan la venta y la distribución de los plaguicidas. En este proceso, las autoridades solicitan al productor que presente información relacionada con los posibles efectos nocivos, tanto para el hombre como para su ambiente. Tomando como base esta información se debe prohibir o restringir la disponibilidad de algunas o de todas las formulaciones de plaguicidas, de acuerdo con el riesgo potencial que presenten para el hombre o su ambiente vital. Las leyes que controlan la importación, registro y manejo de plaguicidas pueden diferir considerablemente pero todos los países deben apegarse a ciertas reglas básicas. Todos los que intervienen en la formulación, expendio, transporte y el uso de plaguicidas, deben conocer los riesgos relacionados con esta actividad. Por lo tanto, ni los plaguicidas ni otras sustancias tóxicas deberán confiarse a personas no adiestradas para hacerlo ni a aquellas que por su inmadurez, enfermedad mental, hábito de beber o enfermedades, sean incapaces de seguir las instrucciones de seguridad en el manejo de dichos productos.

A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho para prohibir y restringir la disponibilidad de los compuestos altamente tóxicos, por descuido llegan a lugares a los que tienen acceso los niños y con bastante frecuencia causan envenenamientos.

TAN IMPORTANTE COMO LA EMISIÓN DE NORMAS EN MATERIA DE SEGURIDAD DE PLAGUICIDAS ES EL GARANTIZAR SU ADECUADO CUMPLIMIENTO

La legislación sobre plaguicidas debería comprender aspectos generales, laborales, ambientales y de salud relacionados con los siguientes elementos:

  • Registro y usos
  • Producción y formulación
  • Prohibiciones o restricciones
  • Etiquetado
  • Almacenamiento, distribución y transporte
  • Prescripción del plaguicida por profesionales competentes
  • Aplicación
  • Períodos de reingreso
  • Intervalo de seguridad
  • Disposición de desechos y envases
  • Sanciones por incumplimiento a las normas
  • Valores límites permisibles de plaguicidas en aire, agua y suelo
  • Clasificación toxicológica
  • Residuos de plaguicidas en alimentos
  • Notificación obligatoria de las intoxicaciones
  • Normas sobre higiene, seguridad y medicina del trabajo en expuestos
  • Vigilancia epidemiológica (activa y preventiva)
  • Información y capacitación a la población que trabaja con plaguicidas y a la comunidad general.

En lo posible, deberá existir un código único para plaguicidas que incluya todos los aspectos antes mencionados y aquellos otros propios de cada país. Esto evitaría la superposición de competencia y las omisiones.

Como una guía general para la formulación de leyes nacionales la FAO ha producido el "Código Internacional de Conducta para la Utilización y Distribución de los Plaguicidas", el cual se adjunta en el Anexo 1

Con fines del presente curso desarrollaremos algunos de los aspectos de la legislación que consideramos que deben conocer los proveedores de salud.

A. Registro

La mayoría de los países desarrollados y en desarrollo han adoptado alguna forma de registro, pero existen grandes variaciones en la manera en que éstas operan y en los datos que se requieren para aprobar la producción, importación y utilización de un plaguicida. La información que se requiere para el registro debe incluir, entre otros, datos toxicológicos adecuados sobre el ingrediente activo, instrucciones detalladas y precisas para su uso, medidas de seguridad que deben tomarse en su comercialización, transporte, almacenamiento, uso y disposición final de remanentes y sobrantes tanto de sus compuestos como de sus embalajes, empaques y envases, etc. Sin importar su sencillez, el procedimiento para el registro debe dar alguna idea de los efectos adversos que se observen durante las pruebas experimentales con animales, tanto los que son obvios como los que se sospechen.

Se propone que exista un Comité de Registro de Plaguicidas integrado por representantes de diversos sectores gubernamentales, tales como salud, agricultura, trabajo y ambiente. Se deben enfatizar que ni los mejores y más amplios requisitos de registro pueden garantizar que en la práctica se tomarán todas las medidas precautorias. Por lo tanto, los registros deben otorgarse por un tiempo específico y siempre se debe estudiar y tomar en cuenta la experiencia adquirida durante el uso del producto.

EL COMITÉ DE REGISTRO DE PLAGUICIDAS TIENE LA POSIBILIDAD DE PROHIBIR O RESTRINGIR EL USO DE DETERMINADOS PLAGUICIDAS DEBIDO A SUS EFECTOS SOBRE LA SALUD HUMANA Y EL AMBIENTE

B. Producción y formulación

La prevención de riesgos en la etapa de producción está relacionada con siete grandes aspectos que son:

  • Diseño de la planta y los procesos de producción.
  • Ubicación física contando para ello con las regulaciones nacionales.
  • Prevención de accidentes tecnológicos.
  • Riesgos y exigencias derivadas de los procesos de trabajo (mapa de riesgos).
  • Control de la contaminación ambiental derivada del proceso productivo.
  • Tratamiento de los desechos.
  • Capacitación del personal de las empresas formuladoras y productoras sobre el perfil de riesgos y exigencias en las condiciones y medio ambiente laboral en los diferentes procesos de trabajo.

La formulación de un plaguicida debe diseñarse de tal manera que el ingrediente activo pueda llegar a su sitio de acción en la plaga, al aplicarse de una manera específica.

Sin embargo, hace mucho tiempo que se reconoció que las formulaciones influyen sobre el riesgo y esto se incorporó a la clasificación de plaguicidas recomendada por la OMS. Generalmente se acepta que los líquidos son más peligrosos que los sólidos y que, entre los líquidos, las soluciones penetran la piel con mayor facilidad que las suspensiones.

La severidad de la penetración por la piel depende de la toxicidad del material activo y la de otros componentes de la formulación, ya que algunos disolventes facilitan la absorción por esta vía y otros no. Por consiguiente, lo que determina el grado real de peligrosidad es la toxicidad de un producto formulado y no solo la del ingrediente activo.

En la práctica también es de suma importancia la calidad de una formulación ya que, por ejemplo, en el caso de los polvos dispersables en agua, una mala formulación con frecuencia tapa las boquillas. Al suceder esto es necesario detener la aspersión, localizar la obstrucción y destapar. Si este procedimiento se hace en forma inadecuada puede representar un riesgo para el operador.

Ciertas formulaciones contienen componentes sumamente corrosivos y pueden corroer partes delicadas del equipo, lo cual es muy frecuente en la práctica. Esto causa fugas en el equipo y, en consecuencia, aumenta las posibilidades de contaminación ambiental y de las personas que trabajan con estos plaguicidas.

C. Etiquetado

El etiquetado de una preparación de plaguicidas es de máxima importancia. Este es el enlace entre la agencia reguladora y el consumidor; además es la mejor manera de informar a los usuarios sobre los riesgos a los cuales se expone al manejar estos productos y las medidas de prevención y protección que se deben adoptar al trabajar con ellos. La etiqueta debe cumplir con los requisitos de las autoridades nacionales y estar en el (los) idioma(s) local(es).

La etiqueta debe contener la siguiente información:

  • Contenido del envase y peligro que presente
  • Precauciones que se deben tener en el uso y manejo del producto
  • Primeros auxilios y tratamiento médico
  • Cómo, cuándo y dónde utilizar el producto
  • Cómo mezclar el producto
  • Cómo limpiar el equipo y almacenar o deshacerse de los restos de productos que no sirven.
  • Responsabilidades civiles relativas al producto
  • Nombre y dirección del fabricante y distribuidor local
  • Aprobación del registro
  • Compatibilidad con otros productos, cuando proceda
  • Fechas de fabricación/formulación y vencimiento
  • Pictogramas de prevención y protección en su uso.

La etiqueta debe especificar el grado de toxicidad del plaguicida por medio de una indicación, un símbolo y un color, de acuerdo con el cuadro que aparece en la página siguiente.

En el Anexo 2 se presentan modelos de etiquetas para plaguicidas con diferente grado de toxicidad. 

CUADRO 1
CUADRO DE LA OMS DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS PLAGUICIDAS POR SU GRADO DE PELIGROSIDAD

 

CATEGORÍA TOXICOLÓGICA Y COLOR DE LA BANDA

 

SÍMBOLO PICTOGRÁFICO PARA CADA CATEGORÍA

DL50 AGUDA (RATA): mg de formulación por kg de peso corporal

Vía oral

Vía cutánea

Sólido

Líquido

Sólido

Líquido

Ia.
Extremadamente peligroso
(Color rojo)

(Dibujo de una calavera con huesos cruzados)

MUY TÓXICO

5 ó menos

20 ó menos

10 ó menos

40 ó menos

Ib.
Altamente peligroso
(Color rojo)

(Dibujo de una calavera con huesos cruzados

TÓXICO

5 – 50

20 – 200

10 – 100

40 - 400

II
Moderadamente peligroso
(Color amarillo)

(Dibujo de una X grande)

DAÑINO

50 - 500

200 – 2000

100 - 1000

400 – 4000

III
Ligeramente peligroso
(Color azul)


CUIDADO

500 - 2000

2000 – 3000

Más de 1000

Más de 4000

IV
(Color verde)


PRECAUCIÓN

Más de 2000

Más de 3000

   

Fuente: FAO. Guidelines on Good Labeling Practice for Pesticides, Roma 1995.

Lo que usted debe recomendar a los usuarios

  • Recuerde que por estar trabajando o manipulando un plaguicida, que es un veneno, usted puede intoxicarse o aun morirse.
  • Asegúrese de que en realidad necesita usar un plaguicida. Tenga en cuenta que existen métodos alternativos para combatir las plagas, como el manejo integrado de plagas (MIP) y la agricultura orgánica.
  • Nunca use un plaguicida que NO tenga etiqueta o que ésta sea ilegible o esté en mal estado.
  • Lea cuidadosamente la etiqueta antes de usar cualquier plaguicida.
  • Asegúrese de entender muy bien lo que dice la etiqueta y la importancia de ello. Si no está seguro, pregunte.
  • Asegúrese de comprender bien el significado de los símbolos y colores de las etiquetas. Si no está seguro, pregunte

D. Distribución, transporte y almacenamiento

Los plaguicidas son productos químicos venenosos, por lo que su distribución y transporte son reglamentados por las leyes como tales. Por ello, en la mayoría de los países la venta y distribución de plaguicidas que pertenecen a la Clase Ia y Ib de la OMS, se limita a personas preparadas adecuadamente para manipularlas y que están registradas ante una autoridad competente. Debe existir un registro de ventas. También se debe restringir la edad de los compradores. 

NINGÚN TIPO DE PLAGUICIDA DEBE SER VENDIDO A PERSONAS MENORES DE EDAD O CON MINUSVALÍA MENTAL

El expendio y distribución de los plaguicidas siempre se debe hacer en envases bien etiquetados.

El comprador de un producto es responsable de su manejo y uso correcto, de acuerdo con las instrucciones escritas en la etiqueta.

Los plaguicidas se deberán transportar únicamente en vehículos adecuados que garanticen la seguridad del chofer, de los usuarios del vehículo y del público en general.

Cuando un plaguicida no se almacena correctamente, se deteriora, lo que causa pérdidas económicas a su dueño y aumenta los riesgos de contaminación ambiental y a la salud de las personas ya que a veces, durante el almacenamiento se forman productos de mayor toxicidad. A fin de disminuir los problemas causados por el almacenamiento, es conveniente comprar únicamente las cantidades suficientes para satisfacer las necesidades inmediatas.

Lo que usted debe recomendar a los usuarios

Transporte

  • Recuerde que cuando se transportan plaguicidas se está transportando venenos.
  • Por ningún motivo deben transportarse plaguicidas conjuntamente con alimentos, forrajes, bebidas o medicamentos, vestuario o utensilios destinados a contener alimentos.
  • Inspeccione los vehículos que han transportado plaguicidas; no utilice el vehículo para otro fin si no ha sido previamente descontaminado (lavado con abundante agua y jabón).
  • Por la dificultad para descontaminar los vehículos con piso de madera, no se deberán transportar plaguicidas allí o de lo contrario hacerlo con una plataforma adicional.
  • El vehículo debe llevar el rótulo "Peligro - Plaguicidas" en algún lugar visible, indicando además los nombres de las sustancias que se transportan.
  • No deje mal estacionado (con acceso al público) el vehículo en que transporta plaguicidas ni sin vigilancia.
  • Los vehículos deben llevar una cubierta para protejer la carga del sol y la lluvia.
  • No transporte plaguicidas en recipientes desprovistos de rótulos, etiquetas o si éstas se encuentran ilegibles o en mal estado.
  • Los recipientes que contienen los plaguicidas, deben manejarse de tal forma que se eviten golpes fuertes que los puedan romper y/o derramar su contenido.
  • Nunca transporte recipientes sin tapa.
  • Los envases con plaguicidas deben ir bien sujetos para evitar que se dañen durante el transporte o se caigan a la carretera, con posibilidad de producir contaminación.
  • Los plaguicidas tienen una mayor seguridad mientras se utilizan los recipientes originales. Evite el trasvase a recipientes comunes.
  • Si se transportan líquidos, éstos deben ir en posición vertical, bien sujetos y con pocas presiones externas.

Almacenamiento

  • Construya la bodega de plaguicidas con materiales resistentes al fuego (paredes no menos de una hora y para las puertas 45 minutos), en áreas con poco sol y distantes de las viviendas de humanos, moradas de animales o corrientes de agua para consumo humano o irrigación.
  • Estas sustancias siempre deberán estar en locales fríos, secos, bien ventilados, pero con pocas ventanas; con piso de concreto no liso y sin drenajes, a no ser que éstos conduzcan a un tanque con una disposición adecuada. Las puertas deben ser amplias y abrir hacia afuera.
  • Cerca del local debe existir una toma de agua.
  • Nunca almacene plaguicidas en áreas que puedan inundarse.
  • El área de almacenamiento deberá estar destinada únicamente para los plaguicidas.
  • Si el área donde guardan plaguicidas se va a utilizar para otro propósito, ésta deberá ser descontaminada previamente.
  • Tome las medidas necesarias para que al sitio de almacenamiento sólo ingrese el personal mínimo necesario autorizado y nunca niños ni mujeres embarazadas.
  • Antes de almacenar los plaguicidas, lea cuidadosamente las instrucciones de cada producto, pues algunos pueden ser afectados por calor o frío extremos.
  • Siempre coloque los plaguicidas en sus recipientes originales y protegiendo las etiquetas.
  • Sólo almacene la cantidad requerida de plaguicidas.
  • Nunca almacene los plaguicidas cerca o junto a comida o bebida para consumo humano o animal.
  • No guarde herbicidas con otros plaguicidas. Los primeros son volátiles y se evaporan rápidamente, contaminando al resto.
  • Separe los plaguicidas inflamables y altamente reactivos de los solventes.
  • Coloque en la puerta de la bodega rótulos visibles con frases como "Peligro - Almacén de Plaguicidas".
  • Instale extintores portátiles y asegúrese que el personal sepa utilizarlos. Los detectores de humo y equipos automáticos de control de incendio deberán instalarse cuando el volumen lo requiera y se deberán probar periódicamente.
  • Si los extintores pesan más de 40 libras, deberán estar ubicados a una altura máxima de un metro; si su peso es inferior, podrán colocarse a 1.50 metros.
  • Procure retirar los plaguicidas necesarios en un solo ingreso al local al comienzo de la jornada, y devolver los no utilizados en otra entrada al concluir la labor.
  • Mantenga actualizado el inventario de los plaguicidas existentes, indicando su localización y tiempo de ingreso.
  • Coloque en un lugar visible los números de teléfonos que puedan servir en caso de una emergencia (médicos, centros de intoxicaciones, bomberos, policía, etc.).
  • De ser posible, instale un sistema de comunicación por radio.
  • Remueva cualquier fuente de ignición.
  • El área de almacenamiento debe ser amplia, limpia y con señalización adecuada.
  • Mantenga una lista de las sustancias almacenadas en un local independiente.
  • Siga el principio: "Lo primero que entró debe ser lo primero que sale", para evitar almacenamientos prolongados.
  • Mantenga una práctica adecuada en el apilamiento según el tipo de empaque (metálicos, plástico, papel, etc.).
  • Mantenga disponible materiales absorbentes en caso de un derrame, tales como aserrín, tierra, arena y arcilla.
  • Limpie los derrames inmediatamente.
  • Nunca envase pequeñas cantidades de plaguicida no empleado en recipientes para bebidas o medicinas.
  • Verifique periódicamente el estado de los recipientes.
  • Si un recipiente se encuentra roto, vierta el plaguicida en otro que se encuentre en buen estado.
  • Mantenga en sitios especiales jabón, toallas, duchas y lavaojos de seguridad.

E. Disposición de desechos

El empleo masivo de plaguicidas químicos se acompaña de otro problema importante: Cómo efectuar la disposición adecuada de los residuos de plaguicidas y recipientes. Antes de seleccionar la mejor forma de atender esta situación es necesario precisar el tipo, cantidad y toxicidad de los desechos que se manejan.

Idealmente los plaguicidas se deberían usar para los fines que fueron elaborados pero, desafortunadamente, en la mayor parte de situaciones quedan remanentes o recipientes contaminados que hacen necesario pensar en la disposición correcta de los mismos.

La gran mayoría de plaguicidas se envasan en recipientes no retornables que se convierten en propiedad y, a la vez, en responsabilidad del comprador. Algunos envases son muy atractivos, y pueden representar un gran peligro si son mal utilizados. Cuando estos recipientes se emplean para almacenar agua, alimentos o como utensilios de cocina, surgen brotes de intoxicación que podrían haberse evitado.

La eliminación de los plaguicidas sobrantes presenta problemas aún mayores. Se pueden evitar excedentes de plaguicidas al comprar y utilizar paquetes del tamaño óptimo para una operación de control de plagas en particular y mezclando justamente la cantidad requerida para esa aplicación.

Grandes cantidades de plaguicidas no utilizados se pueden acumular durante muchos años por mala planificación, entregas tardías, administración deficiente del almacén, etc.; en este caso, su desecho puede crear problemas con las autoridades correspondientes.

Las opciones más importantes que se ofrecen para la disposición adecuada de los remanentes de plaguicidas (bajo asesoría y supervisión técnica calificada), son:

  • CONSIDERAR si el plaguicida puede utilizarse para otro de sus usos recomendados.
  • DEVOLVERLOS AL PROVEEDOR O CASA PRODUCTORA: Esta solución es aplicable a todos los tipos de plaguicidas sin discriminación de cantidades.
  • BIODEGRADACIÓN EN EL SUELO: Algunos plaguicidas son biodegradables a través de la acción de microorganismos y procesos fisicoquímicos naturales. Se da en condiciones aerobias o anaerobias.
  • ENTIERRO: Es una opción práctica y recomendable cuando se manejan pequeñas cantidades de plaguicidas sólidos. Se deben tomar todas las medidas necesarias para evitar la contaminación de los mantos freáticos.
  • INCINERACIÓN: Es muy útil para grandes cantidades de plaguicidas. Un incinerador de alta temperatura debe tener en la llama de 900 a 1200ºC, garantizar un tiempo de retención de mínimo 10 segundos y un sistema de control de la contaminación. La quema abierta de plaguicidas no es recomendada, pues la temperatura alcanza (500 a 700º C), no es suficiente para la destrucción de estas sustancias y pueden producirse sustancias aún más tóxicas.

El Cuadro 2 resume los métodos de desecho de remanentes de algunos plaguicidas.

CUADRO 2

ALGUNAS FORMAS DE DISPOSICIÓN DE DESECHO DE PLAGUICIDAS

PLAGUICIDA

DISPOSICIÓN DE DESECHOS

Aldicarb
Carbofurán
Paratión

Biodegradación aerobia

Endrin
Glifosato
Maneb

Biodegradación anaerobia

Paraquat
DDT
Malation
Carbaril
Zineb
Clorinados

Incineración a:

592 – 613 o C
500 – 850 o C
650 – 715 o C
678 – 724 o C
690 – 840 o C
900 – 1100 o C

Carbaril
Carbofurán
Fenitrotión
Kepone

Alcalinización con óxido de calcio o hidróxido de sodio

Metamidofos

Acidificación con ácido muriático

Clorpirifos

Oxidación con hipoclorito de sodio o hipoclorito de calcio

Aldrín (pequeñas cantidades)
Cipermetrina (pequeñas cantidades)

Entierro

Fuente: Smith J.E. and Helmick, J. Guidelines for treatment and disposal of small quantities of pesticide. Pan American Health Organization. Washington, 1991.

Lo que usted debe recomendar a los usuarios

En relación con el manejo de los recipientes:

  • Por ningún motivo reutilice un recipiente de un plaguicida, ya que al hacerlo pone en peligro su salud, la de su familia y la de los demás.
  • Los empaques de cartón, papel, plástico o madera se incinerarán o, de no ser posible, se enterrarán; en último caso se quemarán, extremando las precauciones.
  • Los recipientes de metal o vidrio, además de lavarse tres veces, tienen las siguientes opciones:
  • Devolverlos al proveedor o fabricante.
  • Enviar los metálicos a una fundición, si la cantidad lo amerita.
  • Destruirlos (dañarlos) y enterrarlos a una profundidad mínima de 0.5 metros. El hoyo debe estar cuando menos a 100 metros de distancia de cualquier fuente de abastecimiento de agua.

F. Período de reingreso

Con el fin de proteger a los trabajadores y a todas las personas que transitan, viven o trabajan cerca de los campos con cultivos tratados, y que de una u otra forma tienen contacto con los plaguicidas, luego de su aplicación en el campo se restablecen normas para el período de reingreso. El período de reingreso corresponde al número de días que deben transcurrir entre la aplicación de un plaguicida en un cultivo y el reingreso de cualquier persona al área tratada sin equipo de protección personal.

Por lo anterior, en todos los puntos de entrada a los campos o plantíos recién fumigados deben colocarse rótulos claros y visibles, prohibiendo el paso a personas no autorizadas.. Estas normas deben contemplar también las aplicaciones domésticas y de otro tipo, y no solo las aplicaciones agrícolas.

F. Período de carencia o intervlo de seguridad

Constituye otra norma importante en materia de salud pública. Consiste en la determinación del número de días que debe transcurrir entre la última aplicación del plaguicida y la recolección de la cosecha. Igualmente puede establecerse este período para el sector pecuario entre la última aplicación en el ganado y la matanza o el próximo ordeño.

El personal técnico y de campo debe ser informado y capacitado acerca de los riesgos y daños a la salud que se pueden causar a los compradores y consumidores de los alimentos que salen al mercado si no se respeta el período de carencia.

EJERCICIOS INTRATEXTO

A. Dada su experiencia en el área de plaguicidas, el Ministerio de Salud lo ha nombrado como representante ante la Comisión Nacional de Plaguicidas, con el objeto de elaborar una propuesta de Código Nacional de Plaguicidas. Describa los puntos que, a su juicio y con base en lo que usted sabe, debería contener este código.

B. Busque un plaguicida de uso común en su país (en lugares de venta, distribuidoras, con los productores o en una finca) y revise cuidadosamente la etiqueta del producto utilizando la siguiente lista de verificación:

III. Responsabilidades de los empleadores en la prevención de riesgos asociados al uso de los plaguicidas

Dada la extensión de este tema y para los fines de este curso, enfocaremos en esta sección los aspectos relacionados con las responsabilidades de los empleadores en educación y capacitación, vigilancia médica, supervisión, elementos de protección personal de los trabajadores, manejo de derrames y condiciones de seguridad e higiene.

A. Educación y capacitación

Cada formulación de plaguicida posee sus propiedades, usos, riesgos, y limitaciones básicas. Un buen conocimiento de estas características permitirá que los usuarios obtengan mejores resultados y reduzcan tanto los riesgos como las consecuencias de una intoxicación o contaminación con estos productos.

Al operador se le debe dar a conocer el tipo de material que aplicará y los riesgos que correrá él, los otros trabajadores, las plantas y los animales benéficos con su uso. Antes de usar el plaguicida se debe organizar un programa de capacitación para los aplicadores y antes de cada aplicación se les debe prevenir sobre los peligros y cuidados que deben tener.

El uso por muchos años de algunos de los productos de menor peligrosidad sin efectos adversos o accidentes, puede llevar a algunos trabajadores a ser descuidados en el cumplimiento de las medidas de precaución cuando usan materiales más tóxicos. La capacitación de los operadores en el uso correcto de los plaguicidas forma la primera línea de defensa contra el riesgo. Ellos, al igual que el empresario y el supervisor, deben comprender el riesgo de sus actividades y saber cómo evitar la sobre exposición. Para capacitar a los operadores se necesitan supervisores bien capacitados, tanto en los procedimientos de campo que permitan una seguridad de los trabajadores, como en el uso de técnicas audiovisuales para transmitirlos.

Siempre que se contrate personal se le debe instruir sobre cómo lograr la higiene personal, la limpieza y el lavado de la ropa y equipo y los procedimientos que debe seguir en un caso de contaminación accidental.

LA CAPACITACIÓN Y LA EDUCACIÓN FORMAN LA PRIMERA LÍNEA DE
DEFENSA CONTRA LA INTOXICACIÓN

Durante el período de capacitación y aún durante los simulacros de operación, el personal debe usar el equipo protector indicado; todos los que estén incapacitados físicamente para estas labores deben ser asignados a otras de menor riesgo.

La empresa, mediante sus mandos gerenciales y medios, deberá propiciar las condiciones y medio ambientes de trabajo confortables y seguros para sus trabajadores, garantizando una salud y seguridad que les permita una mayor productividad.

LOS PROGRAMAS DE INFORMACIÓN, SENSIBILIZACIÓN Y CAPACITACIÓN SOBRE LOS PLAGUICIDAS, DEBEN ESTAR DIRIGIDOS A TODO EL PERSONAL DE LA EMPRESA, GERENTES, MANDOS MEDIOS Y EMPLEADOS

 

Lo que usted debe recomendar a los usuarios

La información que suministre en las actividades educativas debe incluir, entre otros, los siguientes temas:

  • Usos y riesgos de los plaguicidas
  • Otros métodos de control de plagas
  • Vías de absorción de los plaguicidas
  • Síntomas de envenenamiento
  • Primeros auxilios
  • Prácticas adecuadas de aplicación
  • Disposición final segura de remanentes y envases
  • Uso y mantenimiento de la ropa y equipo de protección personal
  • Limpieza y mantenimiento de equipos
  • Condiciones y medio ambiente de trabajo seguros y saludables para las personas y el ambiente general
  • Interpretación de los resultados de la vigilancia ambiental y biológica
  • Servicios de salud disponibles y forma de acceso
  • Legislación nacional relacionada con plaguicidas y la vigilancia de salud y ambiente.

B . Vigilancia médica

De ser posible, todas las personas a cargo de un trabajo de tiempo completo con plaguicidas deben someterse a exámenes de ingreso periódicos y de retiro por un médico que tenga conocimientos sobre los riesgos a que pueden estar expuestos dichos trabajadores. El propósito del examen médico de ingreso es detectar las condiciones que puedan aumentar el riesgo al que está expuesto el trabajador, además, es importante para establecer las bases para futuras evaluaciones de la salud.

Al efectuar los exámenes de ingreso, se deben excluir de los trabajos con plaguicidas a las personas muy jóvenes (menores de edad), ancianos, mujeres embarazadas o que estén amamantando, individuos con trastornos psíquicos, y con incapacidades físicas. No se debe permitir trabajar con plaguicidas a las personas que tengan lesiones en la piel. A las personas que trabajarán con insecticidas organofosforados se les debe determinar la actividad de la colinesterasa sanguínea, con el fin de tener un valor de referencia de pre-exposición.

En la vigilancia médica continua y al retiro del trabajador, el médico deberá estar atento a los signos y síntomas que le puedan indicar diversos tipos de afección asociados al uso de plaguicidas. Además, el médico deberá mantener una vigilancia sobre los factores de riesgos y exigencias laborales de los diferentes puestos de trabajo, que puedan determinar situaciones adversas a la salud y seguridad de los trabajadores.

El médico debe cumplir la norma de la notificación obligatoria, utilizar los instrumentos y llevar a cabo los procedimientos para hacerlo, según lo requerido por los reglamentos de su respectivo país.  

Lo que usted debe recomendar a los empleadores y usuarios

  • Realizar un examen médico de ingreso que incluya pruebas de laboratorio, de acuerdo con los tipos de plaguicidas a los cuales se vaya a exponer el trabajador.
  • Realizar exámenes periódicos de seguimiento cuyas características y frecuencia dependen del tipo de plaguicida, del grado de peligrosidad y del nivel de exposición. Las pruebas de laboratorio serán similares a las practicadas en exámenes previos, con fines de comparación.
  • Exámenes de retiro cuyas características dependerán de la historia laboral y de los resultados de los exámenes anteriores.
  • Deberán instalar y dotar botiquines de primeros auxilios, de acuerdo con los riesgos existentes.
  • Dar estricto cumplimiento a las normas vigentes en materia de higiene y seguridad industrial.
  • Evitar la sobre exposición a plaguicidas, modificando las jornadas laborales, cambiando la actividad dentro de la jornada y dotando a los trabajadores de los medios de prevención y protección.
  • Promover y propiciar una buena alimentación y dotar a los trabajadores de los servicios básicos accesibles para mantener las medidas de higiene y satisfacción de sus necesidades básicas.
  • Notificar oportunamente, en los formatos establecidos, las intoxicaciones por plaguicidas.

C. Régimen de trabajo

Una forma adecuada de reducir los riesgos consiste en realizar una rotación de los trabajadores por las diferentes operaciones o en disminuir el tiempo dedicado por los trabajadores a las operaciones de mayor riesgo. En el primer caso, se debe asegurar que los trabajadores reciban la capacitación necesaria en la nueva operación que vayan a realizar. En el segundo caso, el trabajador puede dedicarse a otras actividades durante el resto de su jornada laboral.

En los climas cálidos es recomendable que se hagan las aplicaciones muy temprano o muy tarde en el día, cuando las temperaturas son muy bajas y permiten, con mayor comodidad, el uso de ropa y el equipo de protección.

Por lo anterior, el empleador debe organizar y dividir el trabajo de sus empleados de tal forma que garantice una mayor satisfacción, seguridad y salud, lo que redundará en una mayor productividad de los mismos y con ello de su empresa.

CUANDO SEA POSIBLE, APLIQUE LOS PLAGUICIDAS TEMPRANO EN LA MAÑANA O YA ENTRADA LA TARDE. NO TRABAJE CON PLAGUICIDAS MÁS DE CUATRO HORAS POR DÍA.

D. Ropa y equipo de protección personal

Cuando es bien seleccionada, cuidada y utilizada, la ropa protectora es una parte necesaria del buen manejo, mezcla y aplicación de plaguicidas y puede disminuir los riesgos. Aunque el uso de ropa protectora y otras medidas de seguridad ofrecen protección importante, por ningún motivo eliminan la necesidad de tomar otras precauciones, en especial, la higiene personal.

Desgraciadamente, no existe ropa protectora que sea barata, flexible y fácil de usar y que, a la vez, proporcione una protección completa.

Por otro lado, la ropa protectora inadecuada o el descuido en su mantenimiento y descontaminación suelen aumentar los riesgos en lugar de disminuirlos.

La cantidad y tipo de protección necesaria, lo determina la clase de plaguicida utilizado, en particular, su toxicidad, concentración y formulación. El grado y duración de la exposición, así como la técnica de aplicación son los factores que deben orientar en la selección del equipo protector. Tan erróneo es el excesivo uso de equipo protector como descuidar el uso del equipo esencial.

La dotación y el lavado de la ropa y equipo de trabajo es responsabilidad del empleador. En el Cuadro 3 se especifica el equipo protector necesario para determinado tipo de trabajo, según la categoría toxicológica de los plaguicidas.

El aumento de riesgos en el trópico se debe a varias razones: el flujo de sangre en la piel aumenta debido a la exposición a temperaturas altas y a un mayor esfuerzo físico por la jornada prolongada, lo cual aumenta la absorción e incomodidad de los trabajadores. Ello los induce a quitarse la ropa protectora. No se podrá persuadir a los trabajadores de que usen protección personal, aunque sea muy necesaria para su seguridad, si ésta es incómoda o impide sus movimientos normales. A pesar de que ofrece protección parcial, sólo se puede recomendar ropa protectora que deje pasar el aire. Por ningún motivo se debe permitir el trabajo sin la protección básica, como el overol y el sombrero. En algunos casos se permitirá la ropa típica de la región, siempre y cuando cubra la misma superficie corporal que un overol.

CUADRO 3
EQUIPO PROTECTOR RECOMENDADO CONFORME AL TIPO DE TRABAJO Y EL GRUPO DE PLAGUICIDAS*

 

TIPO DE TRABAJO

EQUIPO PROTECTOR

CLASE DE PLG (OMS)

BOTAS

ZAPATOS DE LONA

OVEROL

SOMBRERO

GUANTES

DELANTAL

MÁSCARA PROTECTORA

MASCARILLA

Manejo de concentrado

Ia

Ib

II

III

+

+

+

+

 

 

+1

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+2

+2

+2

+2

Rociado de interiores

II

III

 

+

+

+

+

+

+

   

+

+

+

Rociado de exteriores

Ia

Ib

II

III

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

 

+

+

+2

+2

+

1Si no se usan botas
2Si no se utiliza protector de cara
*Tomado con modificaciones de Plestina, R. Prevención, diagnóstico y tratamiento de intoxicaciones por insecticidas. Centro Panamericano de Ecología Humana y Salud. Metepec, México, 1986.

Lo que usted debe recomendar a los empleadores y a los usuarios

  • Se deben modificar el tiempo y las tareas en la jornada laboral del aplicador.
  • La ropa de protección debe estar hecha de un material tupido, pero que permita la circulación del aire y que pueda lavarse y secarse fácilmente. No debe tener bolsillos o aberturas. Debe tener las mangas largas y el pantalón deberá ser lo suficientemente largo para cubrir las piernas hasta el nivel de los zapatos o cubrir las botas.
  • Todo el equipo protector incluyendo ropa, sombreros de ala ancha, guantes, botas, delantales y caretas, deben lavarse cuidadosamente y regularmente con agua y jabón. El agua de desecho se debe tirar en pozos destinados para tal fin y que estén lejos de fuentes de aprovisionamiento de agua. Siempre utilice protección personal para el lavado de estos elementos.
  • Al trabajar con concentrados o con plaguicidas extremadamente peligrosos es necesario utilizar botas de plástico o caucho; el calzado de lona o cuero no brinda la protección necesaria. Las botas deben lavarse por dentro y por fuera. El overol se usa sobre las botas, cubriéndolas. No se debe permitir que el individuo trabaje descalzo.
  • El equipo para la protección de los ojos debe ser de un material ligero y confortable, con el fin de que los operadores no se lo quiten. Se debe lavar frecuentemente con agua para que no se afecte la visibilidad.
  • Para aplicaciones en interiores con material residual, o en huertas con cultivos altos, el sombrero de ala ancha es obligatorio. Este debe ser de un material impermeable, ligero y fácil de lavar.
  • Al manejar un concentrado siempre debe usarse un delantal. Cuando se mezcla un plaguicida, el delantal debe ser de caucho o plástico la suficientemente largo, el cual se debe lavar al terminar las labores del día o siempre que se ensucie con un concentrado.
  • Para todo tipo de aplicaciones debe utilizarse una mascarilla de un material adecuado para el tipo de plaguicidas que se está usando.

Se debe recordar que un trabajador aplicador de plaguicidas está expuesto simultáneamente a varios riesgos, entre ellos: el plaguicida (riesgo químico), el peso del equipo de aplicación (riesgo mecánico), las altas temperaturas (riesgo físico), la topografía irregular del terrero (riesgo físico), las picaduras de insectos y ofidios (riesgos biológicos) y las jornadas prolongadas y la presión del tiempo para sacar la tarea impuesta (exigencia y riesgo psicológico).

E. Supervisión

La supervisión del trabajo es necesaria en todos los niveles en las campañas de control de vectores y en las operaciones de control de plagas agrícolas. Cuando sea factible en el campo, se deben organizar cuadrillas de trabajadores y designar un supervisor especialmente capacitado para dirigirlos, orientarlos, apoyarlos y facilitar su labor. Los supervisores en el campo deben inspeccionar diariamente todo el equipo para asegurar su buen mantenimiento y que no existan fugas causadas por válvulas, juntas o mangueras defectuosas. Así mismo, deben vigilar el estado de ánimo y salud de sus trabajadores a fin de que no corran riesgos innecesarios.

Los superiores deben tomar medidas para que se observen las reglas preventivas adecuadas, incluyendo las relacionadas con la higiene personal. Esto tiene particular importancia en los días húmedos y calientes en que los trabajadores tienen la tendencia a quitarse la ropa protectora.

LA SUPERVISIÓN ASEGURA EL CUMPLIMIENTO DE LAS REGLAS DE TRABAJO, EL APOYO Y ASESORÍA AL TRABAJADOR Y, POR TANTO, AUMENTA LA SEGURIDAD Y LA PRODUCTIVIDAD

Con frecuencia, los trabajadores no cumplen las reglas básicas de higiene tales como lavarse las manos y cara, sencillamente porque no hay suficiente agua y jabón. Es deber de los supervisores asegurarse de suministrar agua suficiente a los trabajadores.

Ante cualquier queja relacionada con la salud, se remitirá al trabajador al centro médico más cercano, ya que tal queja puede ser consecuencia de la sobre exposición al plaguicida. En los casos leves, se deberá ordenar al trabajador el cese de actividades para que se lave cuidadosamente y también se investigarán las causas posibles de la sobre exposición. En caso de haber indicios de intoxicación grave (como convulsiones, vómitos, sudor excesivo), se debe procurar los primeros auxilios por parte del supervisor u otra persona capacitada y trasladarlo de inmediato al centro de salud.

Si un empleado que trabajó un día con un plaguicida no se presenta a trabajar al día siguiente, se debe informar a la empresa para indagar de inmediato la causa de su ausentismo, dado que éste puede ser consecuencia de una intoxicación.

F. Derrames

Cualquier derrame de un concentrado se considera una emergencia, y el operador deberá estar capacitado para enfrentarlo.

El riesgo de derrames de concentrados a partir de recipientes defectuosos, perforados o rotos aumenta con el transporte y almacenamiento prolongados e inadecuados. No importa cuán bueno sea un empaque, siempre existe la posibilidad de que el recipiente o envase sufra daños durante su manejo o embarque. Los derrames pueden ser peligrosos para el personal de transporte o bodegas, así como para los que participan en las labores de descontaminación. Todo derrame debe atenderse inmediatamente cubriéndolo con material absorbente y desechable (como aserrín o arcillas granuladas) y la superficie debe ser lavada con agua y detergente, utilizando equipo de protección personal para evitar la contaminación de quien lo hace.

El material absorbente contaminado debe enterrarse lejos de cualquier fuente de abastecimiento de agua, de tal forma que en el futuro no represente ningún riesgo a los seres humanos.

G. Servicios básicos de salud y seguridad

Como una responsabilidad primordial e impostergable, el empleador debe hacer todo lo posible para proveer a sus trabajadores adecuadas condiciones y medio ambiente de trabajo en sus empresas incluyendo:

  • Servicios de atención médica – dispensarios bien dotados y atendidos por personal técnico profesional idóneo.
  • Servicios básicos de higiene personal y ambiental.
  • Sanitarios distribuidos en las áreas de trabajo (instalaciones y campo), incluyendo fuentes de agua potable y baños con suficiente agua y jabón.
  • Dispositivos para basura y desechos líquidos y sólidos.
  • Drenajes.
  • Servicios de alimentación – comedores adecuadamente equipados.
  • Servicios de recreación y descanso – salas de descanso, salas de juego, canchas de deportes.

Lo que usted debe recomendar a los empleadores y usuarios

En caso de derrames

  • Mantener alejados a las personas y animales del área de trabajo con plaguicidas.
  • No fumar ni utilizar iluminación con llama abierta.
  • Retirar los envases dañados y colocarlos horizontalmente en el suelo, lejos de viviendas y corrientes de agua.
  • Tapar el derrame con aserrín o tierra y, una vez estén empapados, barrer cuidadosamente, recoger y enterrar donde no haya posibilidad de contaminar fuentes de agua.
  • Cuando el derrame ha ocurrido durante el transporte, lavar muy bien el vehículo, cuidando de no contaminar fuentes de agua.
  • Para estas operaciones se deben utilizar elementos de protección personal, tales como protectores respiratorios, guantes, delantal y botas impermeables.
  • Si alguna persona resulta contaminada, quitar y lavar la ropa. Lavar repetidamente las zonas afectadas de la piel con abundante agua y jabón. Observar si presenta algún síntoma de intoxicación y, a la menor sospecha, llevarla rápidamente al médico.

EJERCICIOS INTRATEXTO

Ahora usted ha sido contratado como consultor por una empresa dedicada a la producción de cultivos de exportación, donde se utilizan grandes cantidades de plaguicidas. Al realizar su trabajo, usted ha podido observar que el empleador no tiene muy claras sus responsabilidades en la prevención de riesgos asociados a los plaguicidas.
Redacte una comunicación dirigida al gerente de la empresa donde especifique dichas responsabilidades.

A. El gerente ha decidido poner en práctica sus recomendaciones iniciando con la capacitación de los operarios, sobre prevención de riesgos en el manejo de los plaguicidas.
Enuncie los temas y subtemas que sugeriría para su capacitación:

IV. Responsabilidades de los trabajadores y de la comunidad en la prevención de riesgos   asociados a los plaguicidas

Considerando que los trabajadores de las empresas agroindustriales y la comunidad (especialmente la rural), son quienes están más directamente expuestos a los efectos negativos de los plaguicidas, les corresponde una gran responsabilidad orientada básicamente hacia el autocuidado de la salud y hacia la prevención de la contaminación de su entorno.

En esta sección se tratarán estas responsabilidades agrupadas en cuatro grandes categorías.

  • Selección de los plaguicidas
  • Riesgos en el manejo de estas sustancias
  • Higiene personal
  • Cuidado del ambiente.

A. selección de los plaguicidas

Antes de decidirse a utilizar un plaguicida debe pedir consejo a los técnicos y profesionales de las entidades oficiales o gremios del sector agrícola acerca de si es necesario utilizarlo, pues hay casos en los cuales el problema no causa daño económico o se puede controlar por otros medios, tales como la rotación de cultivos o manejo integrado de plagas (MIP) y las prácticas culturales que incluye una agricultura saludable.

Pero si es necesario seleccionar un plaguicida para un programa de control de plagas, debe hacerse teniendo en cuenta su eficacia contra la plaga que se quiere controlar, peligrosidad (toxicidad) y costo.

La selección de un plaguicida se está volviendo cada día más difícil, no solo por los costos de las nuevas formulaciones, sino por la resistencia que han desarrollado algunas plagas a los compuestos con más tiempo de uso. La resistencia de las plagas es un fenómeno dinámico, se extiende continuamente y, por lo tanto, afecta los programas de control de plagas en varios países. Ésta es la razón principal para la investigación y desarrollo de nuevos plaguicidas efectivos. La aplicación de plaguicidas en forma incontrolada e indiscriminada también elimina organismos y cualquier forma de vida destruyendo el ecosistema. Por ejemplo, el reemplazo de los insecticidas organoclorados por compuestos organofosforados más tóxicos aumenta considerablemente el riesgo de los trabajadores del campo.

Normalmente, el usuario elige el plaguicida que es más efectivo para sus necesidades. Sin embargo, en vista de los efectos nocivos en el ser humano, en la selección debería influir el riesgo, en el cual tiene un papel muy importante la toxicidad aguda del ingrediente activo. Al considerar ambos factores es esencial comparar la toxicidad del ingrediente activo con su selectividad, es decir, la relación entre la toxicidad para mamíferos y para plagas. Cuanto más alta sea la relación de la DL50 para mamíferos al compararla con aquella para una plaga determinada, más bajo resulta el riesgo agudo para el hombre. La razón es que se necesita menos ingrediente activo para lograr el efecto sobre la plaga.

Considerando que en las exposiciones ocupacionales la absorción dérmica es más importante que la gastrointestinal o la respiratoria, estas comparaciones resultan más realistas si se considera la toxicidad dérmica en vez de la oral.

Al seleccionar un grupo de plaguicidas para un programa de control de plagas no sólo hay que considerar la toxicidad del ingrediente activo, sino también los posibles efectos tóxicos combinados de diversas preparaciones.

Lo que usted debe recomendar a los trabajadores agrícolas y comunidad

Asesórese con los técnicos agrícolas acerca de:

  • La existencia real de una plaga en sus cultivos.
  • Si existen otras formas de control de plagas que no sean los plaguicidas químicos.
  • Los productos químicos más recomendables, con menos riesgos para la salud y el ambiente.
  • Las dosis, diluciones, oportunidad y frecuencia de las aplicaciones.
  • El método de aplicación.
  • El costo por unidad de superficie.
  • El contenido de la etiqueta.
  • Los períodos de reingreso y de carencia.

Recuerde que no siempre el plaguicida más tóxico es el mejor

  • No comprar más de lo estrictamente necesario para atacar el problema. Así se impide que se almacenen restos de plaguicidas que pueden dar lugar a accidentes y perder dinero por el producto no utilizado.
  • No aceptar productos en envases que estén en malas condiciones. Tampoco aceptar un plaguicida si no tiene etiqueta o ésta no se encuentra en buen estado.
  • Por ningún motivo aceptar plaguicidas reenvasados en envases de consumo popular, tales como los de aguas gaseosas, refrescos, leche y otros, pues han ocurrido bastantes casos de intoxicaciones, a veces fatales, por esta causa.
  • No utilizar los plaguicidas de uso agrícola en el hogar o el jardín, ni mucho menos para tratar dolencias o contagios de las personas.

La población agrícola laboral y la general debe ser informada y sensibilizada para que no utilicen los plaguicidas agrícolas de uso en las plantaciones para combatir plagas de insectos y roedores en la casa o el jardín, ni mucho menos para combatir enfermedades o contagios en las personas, tales como dolores de muela, parasitosis, escabiosis, alergias de la piel, hongos, etc.

B. Medidas preventivas y de protección al usar plaguicidas

Es importante considerar que todo plaguicida por su acción biocida, puede matar cualquier tipo de vida, incluyendo la humana.

El manejo inadecuado de los plaguicidas aumenta el riesgo de intoxicarse o morirse aunque éste sea de baja toxicidad. Todo el personal que trabaje con plaguicidas debe conocer las medidas de prevención y protección adecuadas para su uso, comprenderlas y seguirlas al pie de la letra.

En esta sección incluiremos la prevención de riesgos en el almacenamiento en la casa o finca, la preparación de mezclas, el llenado de equipo, la aplicación y mantenimiento del equipo de aplicación.

En la preparación de mezclas, los riesgos principales se asocian con el desconocimiento de la peligrosidad de la sustancia que está manejando, los procedimientos adecuados para la preparación de la mezcla y la falta de uso de elementos de protección personal, así como las deficientes condiciones de higiene y seguridad de los puestos de trabajo donde se realiza la operación.

Durante el llenado de los equipos de aplicación el mayor riesgo lo constituyen los derrames, los medios de trabajo y la absorción del plaguicida por la piel y las vías respiratorias, al no usar los elementos de protección adecuados.

La eficacia y seguridad en la aplicación de plaguicidas no sólo dependen de la selección adecuada de la formulación, sino también de la técnica de aplicación apropiada. Tanto la técnica de aplicación como el equipo se deben diseñar para que el producto se pueda aplicar con precisión y en la concentración adecuada sobre el cultivo, suelo o superficie que se desea tratar. Al mismo tiempo, hasta donde sea posible, se debe minimizar el tiempo de exposición de los trabajadores y evitar que el plaguicida sea arrastrado por las corrientes de aire.

Independientemente de la técnica que se utilice, las aplicaciones en interiores presentan mayores posibilidades de exposición que las aplicaciones en exteriores, por lo que se debe de vigilar las condiciones de seguridad de las instalaciones antes de hacerlas. Esto se debe considerar en la selección del insecticida, pues generalmente se acepta que los que pertenecen a los grupos Ia y Ib de la OMS no se deben aplicar en interiores para el control de vectores de enfermedades o para uso intradomiciliar.

El mantenimiento inadecuado del equipo utilizado en las diferentes operaciones con los plaguicidas incrementa el riesgo de sufrir intoxicaciones por aumento de la exposición, aplicación de mayores cantidades que las estrictamente necesarias, fugas, mezcla inadvertida de productos no compatibles, etc. Esto no solo repercute en la salud de los trabajadores sino además en la economía del agricultor y en la contaminación del ambiente.

Lo que usted debe recomendar a los trabajadores agrícolas

y población en general

  • Para almacenar los plaguicidas, acondicionar un lugar seguro, seco y donde no caiga directamente la luz solar, fuera del alcance de niños y otras personas y donde no entren animales domésticos. Los plaguicidas deben quedar preferiblemente bajo llave en armarios o cajones independientes.
  • Guardar los productos en sus empaques originales y con las etiquetas en buen estado, para evitar que sean confundidos con otros productos y para disponer de una fuente de información adecuada.
  • Separar los plaguicidas según el uso: herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.
  • No guarde ni almacene plaguicidas, bajo ninguna forma, en el hogar.
  • Gastar primero los productos que entraron primero (los más "viejos").
  • Para no llenarse de restos inútiles de plaguicidas es conveniente, antes de comprar, hacer un buen cálculo de las necesidades.
  • Leer detenidamente la etiqueta y cumplir con las recomendaciones y seguir las indicaciones de los técnicos.
  • Antes de combinar dos o más plaguicidas, cerciorarse de que son compatibles. (Evite hacer cocteles, son muy peligrosos).
  • Realizar la preparación de mezclas a campo abierto, utilizando equipos de protección y dando la espalda al viento y lejos de personas, animales o fuentes de agua.
  • Utilizar sólo las dosis indicadas. Para ello es importante contar con medidores adecuados (jarras y cucharillas graduadas, etc.), embudos y filtros.
  • No utilizar las manos para medir.
  • Evitar la inhalación de los polvos o vapores que salen al destapar los envases, esto lo logra usando las mascarillas adecuadas.
  • Evitar que el producto, especialmente si está concentrado, caiga sobre la piel o los ojos. Emplear elementos de protección personal, según el caso. (guantes y anteojos).
  • En caso de derrame sobre la piel lavar inmediatamente con agua y jabón. Si cae en los ojos, lavar con agua abundante por lo menos durante 15 minutos.
  • Nunca utilizar la boca para "sifonear" plaguicidas líquidos.
  • Ser cuidadoso en las operaciones de preparación para no causar derrames.
  • Para mezclar los productos, no utilizar las manos, sino palos, paletas, varillas metálicas u otro elemento apropiado.
  • Todos los elementos utilizados en la preparación de los plaguicidas para su aplicación se deben lavar muy bien después de terminar esta labor.
  • No utilizar estos elementos en otras tareas.
  • Constatar el estado del equipo de aplicación al inicio de cada jornada laboral: calibración, fugas, manómetros (si los tiene), válvulas, boquillas y lanza (aguijón). Por ningún motivo aplique plaguicidas con equipos en malas condiciones.
  • Un equipo de aplicación que haya sido utilizado para la aplicación de un tipo de plaguicida, debe ser descontaminado antes de utilizarlo para otro. Los equipos utilizados para la aplicación de herbicidas no se deberán utilizar para otras sustancias.
  • Es recomendable que la limpieza, descontaminación, mantenimiento y reparación de los equipos sean llevados a cabo por el aplicador, que ha recibido capacitación sobre procedimientos de seguridad, dispone de elementos de protección personal y sabe cuál fue el último plaguicida utilizado. Si el mantenimiento y la reparación de los equipos de aplicación y de protección personal los hace otra persona, es esencial que a ésta le sean entregados libres de contaminación.

NUNCA DEJE LOS PLAGUICIDAS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS.

C. Higiene personal

La higiene personal es esencial para minimizar los efectos de la contaminación corporal con plaguicidas. Como complemento a la educación de los trabajadores se les debe proporcionar instalaciones para su aseo. El factor de seguridad más importante en el manejo de plaguicidas es la disponibilidad de agua y jabón en abundancia.

Se deben tener instalaciones en lugares estratégicos para el lavado de las manos antes de tomar líquidos, alimentos o usar el sanitario. En la práctica, se ha notado que los trabajadores frecuentemente ignoran estas medidas. No es que lo hagan intencionalmente, sino que si el sitio de lavado está lejano, al sentir cansancio, llegar a él puede requerir un esfuerzo que tratan de evitar. Por lo tanto, es necesario acondicionar las áreas de trabajo con servicios higiénicos básicos accesibles y ejercer una supervisión continua por su propio interés.

Se debe usar ropa protectora limpia; ésta se debe lavar regularmente y también cambiarse inmediatamente si se contamina con plaguicida. De ser posible, esta ropa no debe llevarse a casa para su lavado ya que esto expone a los demás miembros de la familia. Es mejor lavarla donde se trabaja.

El baño personal después del trabajo no sólo es una buen medida de higiene sino que reduce la contaminación en las partes de la piel que no se lavaron durante las labores del día.

 

LOS DEPÓSITOS INVISIBLES DE PLAGUICIDAS EN LA PIEL
SON PELIGROSOS.
LÁVESE BIEN LA PIEL DURANTE LAS LABORES.
BÁÑESE AL TERMINAR EL TRABAJO Y CÁMBIESE DE ROPA.

Lo que usted debe recomendar a los trabajadores agrícolas
y población en general

  • Después de que realice alguna actividad con plaguicidas, lavarse las manos y la cara con agua y jabón antes de comer, beber, fumar o ir al sanitario.
  • Bañarse con agua y jabón y en forma cuidadosa sin dejar pasar mucho tiempo después de finalizar la aplicación de plaguicidas, pues mientras más tiempo se demore esta acción, mayor será el tiempo de contacto con las sustancias y mayor el riesgo de intoxicación por absorción a través de la piel.
  • La ropa de trabajo debe ser lavada en la empresa y debe cambiarse diariamente. Cuando el campesino es su propio patrono, debe instruir a quien le lava la ropa acerca del peligro de contaminación y de la importancia de lavarla aparte de la demás ropa y utilizar guantes y delantal impermeables.
  • Considerar cualquier humedad en la ropa como un derrame de plaguicida hasta que se demuestre lo contrario y, por tanto, quitarse la ropa presuntamente contaminada y lavarse muy bien la piel con agua y jabón.
  • Se debe prestar mucha atención a los artículos personales tales como cinturones, calzado o sombreros, los que rara vez se consideran como equipo protector y, por lo tanto, no se lavan.
  • No deben usarse relojes ni joyas cuando se trabaja con plaguicidas.

D. Protección del medio ambiente

El manejo inadecuado de los plaguicidas origina contaminación del agua, el aire, el suelo y los alimentos y de esta forma pone en peligro a más de una especie viviente.

La conservación del medio ambiente es responsabilidad de todos. Quienes participen de alguna manera en el uso y manejo de plaguicidas, empezando por la investigación y terminando con la disposición de remanentes y envases, deben tomar todas las medidas necesarias para evitar la contaminación del ambiente por estas sustancias.

Durante las operaciones que generalmente llevan a cabo los trabajadores agrícolas, (preparación de mezclas, llenado de equipos, aplicación, limpieza de equipos, disposición de remanentes y envases), se debe poner el máximo cuidado para evitar la contaminación de las fuentes de agua, el aire, el suelo, los animales domésticos y a los alimentos.

Lo que usted debe recomendar a los trabajadores agricolas
en la población en general

Con los sobrantes se deben intentar varias cosas:

  • Si los productos están sin usar y no se han destapado, negociarlos con el proveedor.
  • Intercambiarlos con los vecinos.
  • Echarlos al cultivo para el cual estaban destinados, si no existe el riesgo de fitoxicidad.
  • Enterrarlos lejos de fuentes de agua o lugares habitados.
  • Arrojarlos en pozos específicamente construidos para este fin.

EJERCICIOS INTRATEXTO

En muchos hogares se utilizan plaguicidas para el control de roedores e insectos, así como para el control de plagas de plantas ornamentales. Es probable que su hogar sea uno de éstos. Haga una búsqueda concienzuda de plaguicidas en su propio hogar e indique:

CON BASE EN SUS RESPUESTAS ¿USTED DIRÍA QUE EN SU HOGAR ESTÁN
CONTROLADOS LOS RIESGOS ASOCIADOS CON LOS PLAGUICIDAS?
SI ESTO NO ES ASÍ, CORRIJA LOS ERRORES IDENTIFICADOS APOYÁNDOSE EN LO
QUE APRENDIÓ EN ESTA UNIDAD.

V. Bibliografía

  1. Agriculture Canadá. Safety Pesticide. Ottawa, 1989.

  2. Asociación de Amigos del País. Consejos para el manejo correcto de plaguicidas. Guatemala: ICI Agroquímicos, sin año.

  3. Care for the environment when formulating pesticides. In: Industry and Environment. Vol. 8 No. 3, 1985.

  4. Centro Panamericano de Ecología Humana y Salud. Plaguicidas, la prevención de riesgos en su uso. Metepec (México): ECO, 1986.

  5. Ciba-Geigy S.A. La seguridad depende de usted. Basilea (Suiza): Ciba-Geigy S.A., 1988.

  6. FAO. Guidelines for pesticide labeling. Roma: FAO, 1996.

  7. GIFAP. Normas para el empleo seguro y eficaz de los plaguicidas. Bruselas (Bélgica): GIFAP, 1983.

  8. GIFAP. Normas para evitar, limitar y destruir los residuos de plaguicidas en las fincas. Bruselas (Bélgica): GIFAP, 1988.

  9. GIFAP. Normas para el transporte seguro de los plaguicidas. Bruselas (Bélgica): GIFAP, 1988.

  10. GIFAP. Guidelines for personal protection when using pesticides in hot climates. Bruselas (Bélgica): GIFAP, 1989.

  11. Goldenman G., Rengam S. Plaguicidas problema: problema plaguicidas, una guía de acción del ciudadano para el seguimiento del Código Internacional de Conducta para la Distribución y Uso de los Plaguicidas. Quito: Fundación Natura, 1987.

  12. International Labour Organization. Safe use of pesticides. Geneva, 1979.

  13. International Labour Organization. Safety and health in the use of agrochemicals: A guide. Geneva, 1991.

  14. Minister of Supply and Services Canada. Health and Welfare, Canadá. Pesticide handling - A safety handbook. Ottawa, 1987.

  15. National Institute for Occupational Safety and Health. Health and safety guide for pesticide formulators. Washington, 1977.

  16. Nieto, O., Tapias, B., Maya, N. Cursillo de información sobre plaguicidas para personas ocupacionalmente expuestas a ellos. Medellín (Colombia): Servicio Seccional de Salud de Antioquia, 1982.

  17. Nieto, O., Tapias, B. Curso sobre plaguicidas para trabajadores agrícolas. Medellín (Colombia): Servicio Seccional de Salud de Antioquia, 1983.

  18. Nieto, O. Salud ocupacional en el manejo de plaguicidas. Medellín (Colombia): Servicio Seccional de Salud de Antioquia, 1986.

  19. Plestina, R. Prevención, diagnóstico y tratamiento de intoxicaciones por insecticidas. Metepec (México): ECO, 1986.

  20. Smith, J.E. and Helmick J. Guidelines for treatment and disposal of small quantities of pesticide. Pan American Health Organization.Washington, 1991.

  21. United Nations. Safe handling and application of agro-pesticides. A safety guide for pesticide retail distributors and shopkeepers. Thailand, 1984.

  22. Zamorano, Escuela Agrícola Panamericana. Curso de manejo racional de plagas y plaguicidas. Honduras: Zamorano (versión preliminar).

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