DE LA IDENTIFICACION DE PROBLEMAS A LA REGLAMENTACION

Reglamentos basados en tecnologías de control


Los primeros esfuerzos para establecer normas de emisión basadas en tecnologías de control aparecieron, en realidad, con la Ley del Aire Limpio de 1970. Según la legislación, algunos emisores de contaminantes tóxicos del aire, a fin de controlar sus emisiones, debían aplicar o bien una tecnología de control disponible suficientemente razonable (RACT, por sus siglas en inglés) o bien la mejor tecnología de control disponible (BACT, por sus siglas en inglés). Sin embargo, el proceso de implementación fue sumamente complejo y rara vez se usaron dichos reglamentos.

La Enmiendas de 1990 eludieron el problema que suponía el identificar los niveles críticos de contaminantes peligrosos del aire al proporcionar una lista extensa de 188 de estas sustancias con sus nombres químicos y categorías y mediante la implementación de reglamentos viables de aplicar, basados en tecnologías de control. Esencialmente, la EPA pasó de decir:“Paciencia, estamos tratando de identificar algunos contaminantes peligrosos del aire y sus niveles críticos”, a afirmar: “Estos son los contaminantes peligrosos del aire; aquí están sus fuentes características y la tecnología de control disponible.¡Reduzcamos en algo las emisiones!” Las tecnologías de control de la contaminación requeridas se dividen en diversas clasificaciones, según los contaminantes y las fuentes.

La Enmienda de 1990 proporcionó una lista de 189 contaminantes peligrosos del aire.

La creación de la lista de categorías de fuentes constituyó un paso importante en el establecimiento de normas basadas en tecnologías de control y no en riesgos para la salud asociados a ciertas concentraciones tóxicas. El cambiar el foco de atención de los contaminantes mismos a las fuentes de los contaminantes descargó a la EPA de la responsabilidad de presentar pruebas, y la asignó a las industrias que realmente estaban emitiendo sustancias nocivas a la atmósfera. El Congreso de los Estados Unidos pidió a la EPA que enumerara las categorías de fuentes (por industria) que emitían uno o más de los 188 contaminantes peligrosos del aire y que publicara un programa para reglamentar las categorías enumeradas.

Se asignó la responsabilidad del cambio a las fuentes de los contaminantes.

Otro componente de las Enmiendas de 1990 que fue decisivo para que las normas basadas en tecnologías de control se hicieran más viables que las establecidas en la Ley de 1970 fue la consideración de otras variables además de la concentración de contaminantes y los riesgos para la salud. La Ley del Aire Limpio de 1970 tuvo éxito en lograr que casi todos los contaminantes criterio quedaran bajo control, lo cual solo se logró a un costo muy alto para algunos negocios e industrias: algunas empresas tuvieron que cerrar. Por el contrario, la legislación de 1990 establece abiertamente que se debe tomar en cuenta el costo que supone el logro de la reducción de emisiones, los efectos ambientales asociados y los requerimientos energéticos.

Máximo de tecnología de control disponible (MACT, por sus siglas en inglés)

Las Enmiendas de 1990 introdujeron una nueva clasificación de tecnología de control, máximo de tecnología de control disponible (MACT, por sus siglas en inglés). Las medidas para implementar las normas basadas en tecnologías de control pueden incluir una o todas las siguientes:

  • cambios de procesos;
  • sustitución de materiales;
  • modificación de diseño y equipos;
  • aislamiento de instalaciones y equipos;
  • modificación de las prácticas laborales;
  • instalación de equipos de control, y
  • otros.

La determinación del máximo de tecnología de control disponible que resulta apropiado para una fuente específica supone considerar la categoría de la fuente y tomar en cuenta si esta es nueva o ya existente en relación con la aprobación de una norma. Para las fuentes ya existentes al momento de la promulgación, se determina por el 12 por ciento mejor controlado de fuentes similares. Estas fuentes deben cumplir la norma lo antes que puedan, pero, a más tardar, tres años después de su promulgación. En cambio, el máximo de tecnología de control disponible de las fuentes nuevas se determina por la fuente semejante mejor controlada (según lo determine la EPA). Estas fuentes deben acatar la norma inmediatamente después de la promulgación.

El Programa de Reducción Temprana dio a las fuentes principales la posibilidad de extender el cumplimiento de una norma MACT.


Nuevas Existentes
  • 12% mejor controlado de fuentes similares
  • Plazo de tres años
  • Fuente similar mejor controlada
  • Cumplimiento inmediato

Con el Programa de Reducción Temprana, una fuente principal puede obtener una prórroga de seis años para cumplir una futura norma MACT si, antes de que la norma sea implementada, reduce voluntariamente sus emisiones de contaminantes peligrosos del aire entre 90 y 95 por ciento. Otro programa que presenta importantes incentivos es la comercialización de créditos de emisión, en virtud de lo cual las empresas que superan las normas adquieren certificados de emisión que pueden usar posteriormente o vender a las empresas que aún no cumplan con las normas.