Hacia una historia de la contaminación del aire
y del estudio sobre sus efectos en la salud humana

Contaminación del aire en el siglo XX: episodios y accidentes

La diferencia entre un episodio y un accidente de contaminación del aire es fundamental. Un episodio ocurre cuando los contaminantes del aire “inocuos”, diarios, propios del siglo XX, se combinan con otros factores, como las anormalidades meteorológicas y la topografía, para crear una atmósfera amenazante para la salud. A pesar de que el hombre es el responsable del factor contaminación, la coocurrencia de los otros factores es incontrolable. En contraste, un accidente de contaminación del aire es una descarga inadvertida y evitable de sustancias químicas tóxicas, a menudo atribuible a fallas mecánicas o al error humano.

Episodios

Los tres episodios de contaminación del aire más famosos de este siglo sucedieron en Meuse Valley, Bélgica; Donora, Pensilvania; y Londres, Inglaterra.

Episodio Año Exceso de mortalidad Causas propuestas
Meuse Valley 1930 60+ SO2 , fluoruros, H2SO4
Donora 1948 20 SO2 , material particulado
Londres 1952 4.000+ SO2 , material particulado, H2SO4

Las tres tragedias coincidieron con una condición meteorológica conocida como inversión térmica. Normalmente, el aire caliente de la superficie terrestre asciende y el aire de la parte superior de la atmósfera —más frío— cae, con lo cual se crea una circulación natural que dispersa los conta-minantes superficiales del aire. Una inversión ocurre cuando las capas de aire de la atmósfera inferior son más frías que las superiores. La circulación natural sufre una interrupción y tanto el aire superficial acumulado como los contaminantes del aire se concentran alrededor de sus fuentes (véase la figura 1-1).

Figura 1-1. Circulación atmosférica natural comparada con una inversión térmica



Durante una inversión térmica se interrumpen los patrones normales de circulación de la atmósfera natural.

Otra característica importante, común a estos tres episodios, es que los presuntos agentes causales eran productos de desecho típicos de la vida del siglo XX y supuestamente seguros. La quema generalizada de combustibles fósiles y la proliferación de procesos industriales producen dióxido de azufre, ácido sulfúrico, material particulado, fluoruros y otros contaminantes del aire, componentes bastante comunes de la actual mezcla atmosférica.

El episodio de Londres, el más catastrófico de los tres debido principalmente a que ocurrió en un área densamente poblada, incentivó acciones productivas en el plano político y científico. Como resultado de ellas, los episodios de contaminación del aire de esa magnitud son cosa del pasado.

Actualmente, la mayoría de ciudades principales ha implementado programas para predecir y detectar los niveles de contaminación y condiciones meteorológicas que podrían combinarse para ocasionar consecuencias trágicas. En esas urbes, se advierte habitualmente a los ciudadanos mediante alertas sobre la calidad del aire y acerca del peligro de condiciones adversas, y se los alienta a permanecer dentro de sus casas el mayor tiempo posible durante los periodos críticos. A pesar de esos programas preventivos, en una fecha tan reciente como 1966, una inversión térmica de cuatro días en la ciudad de Nueva York provocó 168 muertes e innumerables enfermedades. El hombre ha aprendido —aunque lentamente— que no existe contaminante del aire que sea inocuo.

Accidentes

Entonces, parece que los progresos tecnológicos y la creciente industrialización han provocado cierto nivel de emisiones tóxicas al aire, regulares y planificadas, que son aceptadas por casi todos como un costo necesario para gozar de los beneficios de la vida en el siglo XX. La industrialización también ha generado un mayor riesgo de descargas accidentales de contaminantes tóxicos. Las causas más comunes de los accidentes de contaminación industrial del aire son las fallas mecánicas y los errores humanos. La mayoría de accidentes de este tipo involucra pequeñas cantidades de sustancias químicas, lo que resulta fácil de controlar, con pocos efectos adversos en los seres humanos o ninguno. Algunos de ellos, en cambio, tienen consecuencias trágicas.

Los accidentes de contaminación industrial del aire normalmente son producto de fallas mecánicas y errores humanos.

Uno de los primeros accidentes de contaminación del aire con causa definida y adecuadamente documentados sucedió en 1950 en Poza Rica, México. El problema comenzó cuando una refinería de gas natural descargó inadvertidamente sulfuro de hidrógeno en el aire. Una inversión térmica simultánea agravó el problema. Resultados: 22 muertes y más de 300 casos de enfermedades relacionadas, sobre todo irritación de las vías respiratorias y trastornos del sistema nervioso.

Quizá el ejemplo más ilustrativo de cómo la descarga accidental de una sustancia química tóxica puede perjudicar a gran parte de la población es el incidente producido en Bhopal, India, en 1984. Treinta toneladas de isocianato de metilo escaparon a través de una válvula rota y cubrieron una comunidad adyacente a una planta químico-industrial. Más de 2.500 muertes se atribuyeron a este caso y 17.000 personas quedaron permanentemente discapacitadas.

En 1986, la ciudad soviética de Chernobil fue sinónimo de desastre industrial. A pesar de que no era el primer accidente que involucraba a una central nuclear, este fue (y aún sigue siendo) el peor de todos. La explosión fue la culminación de una serie de acontecimientos, atribuibles al mal funcionamiento mecánico y al error humano. Las consecuencias fueron muy graves. Murieron treinta trabajadores por exposición radiactiva en los primeros meses y otros 200 trabajadores y bomberos fueron hospitalizados con serios daños provocados por la radiación. Millones de personas en la antigua Unión Soviética y Europa del Este estuvieron expuestas a la lluvia radiactiva y, por lo tanto, tienen mayores probabilidades de morir de cáncer que las que tenían antes del desastre. Otras fueron afectadas por medio de los alimentos provenientes tanto de plantas como de animales que estuvieron expuestos a la radiación. Además, debido a que la radiación es mutagénica (es decir, capaz de alterar el material genético), los efectos adversos del accidente de Chernobil probablemente afectarán también a las próximas generaciones.

La explosión de la central nuclear de Chernobil en 1986 fue el peor accidente radiactivo registrado en la historia.

Obviamente, los efectos de los contaminantes tóxicos del aire pueden aumentar debido a diversos factores, como los patrones climáticos, las fallas mecánicas y los errores humanos. Sin embargo, la mayoría de accidentes catastróficos tiende a localizarse en un área, lo que permite identificar fácilmente a la población afectada. Pero, ¿qué hay acerca de las personas que están en áreas supuestamente seguras? ¿Y acerca de la mujer que se dirige al centro de la ciudad, del niño en el campo de juegos y de la sala familiar ubicada a tres cuadras de una planta química libre de accidentes? Los estudios y estadísticas indican que a medida que el tiempo avanza, el grueso de la población corre el riesgo de desarrollar ciertos efectos adversos en la salud como producto de la carga química tóxica en la atmósfera.

  1. Cite cuatro episodios de contaminación del aire.
  2. Explique la diferencia entre condiciones atmosféricas normales e inversión térmica.
  3. ¿Cuáles son las causas más comunes de los accidentes de contaminación industrial del aire?