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LA METEOROLOGIA Y LA ATMOSFERA
La importancia de la meteorología de la contaminación del aire
Como la atmósfera es el medio en el que se liberan los contaminantes, el transporte y la dispersión de estas descargas depende en gran medida de parámetros meteorológicos. Para realizar actividades relativas a la planificación de la calidad del aire es imprescindible comprender la meteorología de la contaminación del aire y su influencia en la dispersión de las sustancias contaminantes. Los planificadores emplean este conocimiento para ayudar a localizar las estaciones de monitoreo de contaminación del aire y para desarrollar planes de implementación orientados al cumplimiento de los estándares de calidad del aire en exteriores. La meteorología se usa para predecir el impacto ambiental de una nueva fuente de contaminación del aire y para determinar el efecto de las modificaciones de las fuentes existentes en la calidad del aire.
Cuando se desarrollan condiciones meteorológicas que no conducen a la dispersión de las sustancias contaminantes, los organismos gubernamentales encargados de controlar la contaminación del aire deben actuar rápidamente para asegurar que los contaminantes no se concentren en niveles inaceptables en el aire que respiramos. Cuando estos niveles son excesivamente altos, se produce un caso de contaminación del aire y se deben reducir las emisiones en la atmósfera. El caso de Donora, Pensilvania, en los Estados Unidos de América, es un ejemplo extremo de esta situación. En 1948, Donora sufrió un episodio catastrófico de contaminación del aire. Donora está ubicada en el fondo de un valle rodeado por colinas ondulantes. Los habitantes del pueblo estaban acostumbrados a recibir algunas emisiones provenientes de la fábrica local de acero, fundiciones de zinc y plantas de ácido sulfúrico. Sin embargo, no estaban preparados para recibir las concentraciones peligrosamente altas de contaminantes que en ese año se produjeron sobre el pueblo. Las condiciones meteorológicas de Donora durante este período de cinco días (sistema de alta presión y una fuerte inversión de temperatura) produjeron vientos ligeros y nieblas densas. El aire no se pudo mover ni horizontal ni verticalmente y permaneció sobre el pueblo. Las fábricas siguieron operando y liberando sustancias contaminantes. Como consecuencia, mucha gente se enfermó y murieron 22 personas. Finalmente, cuando el patrón climático cambió, las altas concentraciones de contaminantes disminuyeron, los vientos se elevaron y empezó a llover (Ahrens 1993).
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